Casa Xitla…

Noviembre 9, 2009

 

BIENVENIDOS A CASA XITLA

 

Bienvenido al portal de Casa Xitla donde encontrarás un espacio, virtual y real, para compatir. Nuestra casa, ubicada en una zona arbolada al sur de la Ciudad de México, tiene cinco pilares que la sostienen: el cuidado de la tierra que acaricia nuestros pies, el encuentro con el otro que se nos revela y nos define, la búsqueda del arte que evoca la belleza del mundo, la concreción del pensamiento que contiene en cada idea el poder del universo y la exploración de la espiritualidad que se hunde en el silencio.

Deseamos construir juntos un hábitat para florecer.
Te esperamos: http://www.casaxitla.org/

Casa Xitla

 

 


Día de muertos…

Noviembre 2, 2009

La Catrina de Posadas

Muertos de todos los días

Escrito por: Ángeles Mastretta el 02 Nov 2009 – URL Permanente

Aparecen de pronto aunque no sea noviembre, aunque no tengamos sino lo mismo para su ofrenda, aunque sepan que nos derrumba su nombre, aunque estén hartos de venir siempre que les lloramos, aunque ya nada nos deban.

Así es con los amores y los muertos. Los míos, como tantos, regresan.

Siempre, aún cuando no los llamo, vuelven. A veces me amonestan, otras me escuchan, las más simplemente se ponen a mirarme. Intervienen mis sueños, aparecen dentro de mis secretos, se burlan de mis miedos, me espantan la pena de imaginarlos en el olvido.Son al tiempo sencillos como el aire y enigmáticos como las hormigas. Uno de ellos me deseó alguna vez el temple de las hormigas y la duda de los templos. A veces están más cerca que los vivos, más a la mano. Esto no quiere decir que yo puedo manejarlos a mi antojo, pero sí que además de venir cuando ellos quieren, suelen venir cuando los llamo y entender el presente y hasta explicármelo.Supongo que algo así le pasa a todo el mundo, que aquellos que han perdido a quienes fueron tan suyos como su índole misma, los evocan a diario con tal fuerza que los hacen volver a sentarse en la orilla de su cama, a seguirlos con la vista desde una fotografía, a pasarles la mano por la cabeza cuando creen que la vida es tan idiota que no merece el cansancio.A veces mis muertos regresan para mezclarse con los vivos y los veo en la sonrisa de alguno, en la frente de otra, en la tenacidad con chispas que brilla en una de sus hijas, en la bravía necesidad de contar que tienen su nieta o su sobrina. En el silencio con que me observa su nieto. Entran a las reuniones de familia, a la memoria de los amigos, a las sobremesas. Les encantan las sobremesas. Nunca falta alguno. Quizás de ahí viene la certeza mexicana de que el día de los muertos hay que ponerles un altar con su comida predilecta y luego sentarse a comer en su honor.–Déjalos irse a la luz—me dijo alguien una vez como si supiera de qué hablaba.Por supuesto que no le hice ningún caso. Sólo eso me faltaba, que además de haberse ido de la sombra en que estábamos juntos, tenga yo que mandarlos a no sé qué luz y dejarme vivir sin su muerte cercana y su risa invocada cada vez que la necesito.No queda más remedio que aceptar que están muertos, pero de ahí a tener que aceptar que desaparezcan de mis deseos y mis trifulcas, que no me ayuden a pensar, que puedan no escucharme cuando me quejo ni cuando canto, que no me hagan el milagro que necesito a algún anochecer, hay un abismo que no voy a permitirles cruzar. Aquí se están conmigo, que para eso tengo memoria hasta en la punta de los dedos y que aún cuando ya nada recuerde sabré andar entre ellos.


La Torre de Babel…

Octubre 23, 2009

babel

La Unesco cierra su monumental obra ‘Historia de la humanidad’, iniciada hace medio siglo – 1.600 expertos han completado seis colecciones de siete tomos cada una

Ana Teruel – Paris- 23/10/2009

Una obra monumental para la monumental historia del mundo. Unas dimensiones tan gigantescas como sus objetivos teóricos: seis colecciones de siete volúmenes cada una, más de 1.600 expertos de todo el mundo contando la historia del hombre… y sus claroscuros. Todo ello, a lo largo de seis décadas. 

Londres, 1943. Los aliados se reunían en la capital británica para empezar a organizar el mundo tras la barbarie nazi. Ya entonces asomaba una idea que ha tardado más de medio siglo en culminar: fue la primera vez que se habló de escribir una historia universal para hacer hincapié en lo que los pueblos habían construido juntos, en oposición a la destrucción de la guerra. La Unesco emprendió esta labor a partir de la década de los cincuenta. A principios de mes se han reunido en París varios autores que han participado en esta aventura para analizar cómo darle la mejor salida a este tesoro que constituye el libro más largo de la historia. 

El gigantesco proyecto comenzó oficialmente con el inicio de la colección Historia de la humanidad, en 1952, en un primer momento bautizada como Historia del desarrollo científico y cultural de la humanidad, en un esfuerzo por relatar una visión histórica multidisciplinar. Con los años se le han sumado otras cuatro colecciones regionales sobre África, Asia Central, América Latina y el Caribe, y una temática sobre el islam. Quedan por publicar tres tomos del Caribe y uno sobre el islam antes de finales del año que viene.

“La visión en sí ya era utópica”, relata Alí Moussa, jefe de la sección de diálogo intercultural de la Unesco. “Por supuesto, de la utopía a la realidad, siempre hay un abismo”. Cuando se creó la primera comisión de expertos, en plena guerra fría, las divisiones eran patentes entre occidentales y especialistas del Este. Pese a todo, se lograron superar las diferencias y llevar adelante el proyecto. El otro gran reto era huir del etnocentrismo y el primer debate fue sobre la división de la historia. Es célebre la anécdota del experto chino que recalcó que durante el renacimiento europeo, en el siglo XIII, su país ya había tenido varios renacimientos y decadencias. A pesar de los esfuerzos, la primera versión siguió siendo demasiado europea y a finales de los setenta se lanzó una segunda edición más universal, cuyo último volumen salió finalmente el año pasado. 

Entretanto se había lanzado la Historia general de África, destinada a “descolonizar la historia del continente y mostrar su diversidad”. A medida que se fueron independizando, a partir de los años sesenta, los países africanos fueron ingresando en los organismos internacionales, incluida la Unesco, y reclamaron una colección dedicada a su continente. Aquí también los debates fueron constantes, como aquel que se celebró en 1964 en El Cairo sobre el carácter africano del Egipto antiguo. “Egipto para los occidentales siempre ha sido extraído de África, presentado como una historia mediterránea, pero algunos especialistas insistieron en que está anclado en el valle del Nilo”, explica Moussa. 

Siguieron las colecciones sobre Asia Central, una región sobre la cual no existía ningún estudio general; América Latina, en un esfuerzo por acercarse a la historia desde el punto de vista de sus sociedades; sobre el Caribe, privilegiando “una visión desde el interior” y sobre los aportes del islam al mundo. En el proceso, varios de los mayores contribuidores se han quedado en el camino y no han podido ver su obra completada, como el historiador americanista español Guillermo Céspedes del Castillo, fallecido en 2006. 

“Todo este trabajo no tiene sentido si no es conocido, utilizado, reutilizado y releído”, explica Moussa. La primera tarea será ahora la traducción. De momento, las seis colecciones no están disponibles en un único idioma. La de América Latina existe sólo en español y la del Caribe sólo en inglés. Para aumentar su difusión la organización también es consciente de que necesita publicar ediciones más baratas, utilizar las nuevas tecnologías para distribuir contenidos gratuitos en línea y lanzar una estrategia más agresiva para aumentar su presencia en las universidades. 

Aunque su gran ambición se centra en el continente africano. La Unesco participará en la próxima conferencia de ministros de Educación de la Unión Africana, con la que trabaja para elaborar contenidos pedagógicos de Primaria y Secundaria comunes a todos los Estados. Cuenta con el apoyo político de los Gobiernos en cuestión y con una financiación de dos millones de dólares de Libia.

Si bien el proyecto que se fraguó durante la Segunda Guerra Mundial, superó las tensiones de la guerra fría y cambió de prisma con la descolonización, aparece hoy como un antídoto a la teoría del choque de las civilizaciones de Samuel Huntington. “Tras la guerra, en la que hubo un choque de las ambiciones, aspirábamos a la comprensión mutua. Es increíble que 50 años más tarde, esta idea haya vuelto y haya tenido un eco formidable”, considera Moussa. “Es una generalización grotesca creer que una cultura es un bloque”.


Nepal: hace 10 años…

Abril 13, 2009
Ama dablam
Ama dablam

Ya llegamos, por lo menos así parece… nuestras almas aún están rezagadas. El viaje fue muy intenso. Lo correcto para ser más preciso, sería decir, los viajes; la diversidad de las nuevas vivencias sin referente para interpretarlas, no dio tiempo para pensar qué nos estaba pasando. La demanda de la observación y la asimilación de las nuevas experiencias exigieron tiempo completo… Ahora hay que empezar el rompecabezas para saber qué fue lo que sucedió.

Antes de ir al Himalaya, leí en un libro del Time-Life una frase que rechacé inmediatamente por lo sensacionalista -así lo sentí en ese momento-, decía que el Himalaya exige superlativos Ahora sé de cierto que al hablar de los Himales hay que hablar de Majestuosidad en el sentido más estricto posible. Por primera vez en mi vida tomé conciencia de qué significa un adjetivo como éste.

En Tyangboche, la capital espiritual del Valle del Khumbu, durante una entrevista con el Lama-Abad, Elia Luyando, mi compañera de vida en esa hermosa época, hizo un acertado comentario: señaló que estábamos muy impresionados por la Belleza y la Majestuosidad de las montañas, pero más aún por la Belleza y la Majestuosidad de las Almas de sus habitantes.

Estos son los dos aspectos fundamentales de toda la experiencia: la naturaleza y los hombres del Nepal.

En un punto de nuestro viaje, llegando a Namche Bazaar, experimenté una fuerte impresión al empezar a dimensionar el Himalaya. Era un día nublado en el que habíamos pasado ya la garganta del Río Dudh Kosi y la pendiente se levantaba fuertemente; subíamos vertiginosamente hacia las nubes. Ya muy próximos a Namche, el cielo se abría y permitía ver unos picos muy altos que estimulaban nuestro entusiasmo al ver que estábamos entrando a las verdaderas montañas. Las nubes volvían a cubrir todo y de pronto se abrían y se veían picos más altos y a los pocos minutos otros aún más altos, las montañas ascendían cada vez más y más. Me estoy refiriendo al macizo que está formado por el Nupla de 5855m y el Kwangde de 6187m.  Al tomar el mapa para ubicar qué es lo que teníamos enfrente y ver que altura tenían esas montañas, comprendí que desde los 3400m en que estábamos, aún había más de 5000m de montaña hacia arriba… Así que apenas nos asomábamos a la región más alta del mundo.

Maurice Herzog dijo que el Himalaya comienza donde las demás montañas del mundo acaban, y esto es simplemente cierto. El pico más alto en Norte América es el Monte Mackinley de 6194m; en México el Pico de Orizaba con 5750m; en los Andes el Aconcagua de 6960m, en África el Kilimanjaro con 5894m, en Europa el Mont Blanc de 4810m. En el Himalaya existen 14 picos de más de 8000m y más de 300 que superan los 7000m.

Es aquí donde el Everest, la montaña deidad La Diosa Madre de la Tierra, el Chomolungma, como se le nombra en el Tibet o el Sagarmatha, en el Nepal, se eleva a 8848 msnm.

El Himalaya, en el que se distingue una gran variedad de climas, vegetación y fauna salvaje, está formado por tres cordilleras principales: típicamente himalayas son la cordillera en la que se encuentra el Everest y la del Karakorum con valles tropicales; la cordillera del Hindu Kush, con sus laderas peladas, se halla en el extremo occidental. Este conjunto cubre una longitud de 2750km a través de ocho países: India, Bután, Sikkim, Nepal, Pakistán, China, el Tibet y Afganistán.

En cuanto a los hombres de Nepal quisiera señalar en pocas palabras la grandeza que vi en ellos. La vida en los Himalayas es dura en el sentido más estricto, estos hombres trabajan incansablemente, no conocen la autocompasión y tienen siempre una sonrisa que compartir, la alegría les es natural. Junto a su rústico y enérgico hacer cotidiano cantan y bailan con finura y delicadeza, tienen un exquisito sentido del humor, se pertenecen a sí mismos, son generosos, humildes y fuertes. Me es difícil transcribir en palabras  el respeto y la admiración que en mí provocaron con su estar sencillo y su disposición. Con su actitud positiva constante, como la pendiente de sus maravillosos Himales. Sencillamente Son, lo digo en el profundo sentido de ser.

 

en las cercanias de Lukla
en las cercanias de Lukla 
 

Los pendientes 

 

En Julio de 1998,  porque el destino así lo quiso, me encontré tomando una taza de exquisito café árabe en Villahermosa con Lico Buendía, mi compañero de montaña durante más de 40 años. Al calor de la conversación, del café y del trópico, estuvimos recordando viejos tiempos y saltó a la plática una deuda con la vida, el Everest. Era una excelente idea retomar el tema y un buen momento para intentarlo. Así que en principio investigamos sobre las ofertas de las expediciones y consideramos algún objetivo razonable para poder dimensionar los Himales.

 

Ya en 1991 nos habíamos propuesto ir al Everest en una expedición francesa que lo intentó en el otoño de 1992. Diversos obstáculos lo impidieron pero sirvió para hacerse planteamientos muy serios sobre lo que representa un reto de esta índole; aceptación de riesgos, lograr el mejor acondicionamiento físico posible y ejercitar la voluntad diariamente mediante la disciplina, la meditación, la reflexión y la conciencia. Fue un año y medio de trabajo muy intenso, y sin duda, no fue en vano.

 

A mediados de septiembre del 98 me visitaron un grupo de amigos en El Sereno, agradable lugar donde tocaba cada viernes por la noche y me felicitaron por el viaje al Himalaya….

 

-¿Qué? el Himalaya es todavía un proyecto ¿de qué hablan?

-Lico ya nos dijo que están inscritos en un grupo que sale en abril de 1999.

 

La plática de la noche dio vueltas en torno al tema, los esfuerzos, el frío, las condiciones, la comida, la altura, en fin nos fuimos hasta los Himales y desde la comodidad de un buen restaurante con exquisita comida y buen vino, enfrentamos todos los inconvenientes que cabían en nuestra imaginación, que era mucha. No sabía si alegrarme o asustarme, la noticia me sobrepasó, aún no estaba preparado para ello.

 

El entrenamiento lo había empezado desde el primero de agosto, de manera que aún tenía siete meses más para prepararme, un tiempo excelente, ahora solo faltaba lo más importante saber a donde iba a ir, a qué me enfrentaría, que debía saber, qué equipamiento debía elegir.

 

Los objetivos del viaje: El campamento base del Everest, el Kalapatar y el Imja-Tse no me decían gran cosa, así que me pasé dos meses entre literatura de montaña, sueños, mapas, insomnio y catálogos. A finales de noviembre viajé a Vancouver por mis pertrechos aún con algunas dudas. Así que para evitar errores, adquirí lo mejor que encontré. Exageré, pero esto ayudo a poner la primera sensación de realidad y seguridad en el proyecto.

 

El destino es más grande que el mundo

 

La lectura de Más allá del Himalaya de Javier Millán Dehesa me dio otro respiro de tranquilidad, gracias a él empecé a disfrutar enormemente todos mis acercamientos al tema, también me quedó muy claro, que ahí, en ese lugar había una clase de hombres muy singulares, herederos de una antigua y rica cultura. Fue un alivio considerar que además del reto de la montaña, había espacios donde los hombres caminan, hablan, comercian, ríen, trabajan, aman, oran… en una palabra, viven. Era algo que el sensacionalismo de nuestra cultura había ocultado. Sólo imaginaba luchas tenaces contra las inclemencias y mis propios temores. Esto hacía que se me escapara la parte amable y humana que encontré al estar en el Mundo Sherpa.

 

Martha O´Reilly le platico a Elia que conocía a una persona que había hecho un maravilloso viaje al Himalaya y que sin duda estaría dispuesto a compartirlo. Martha muy amablemente organizó una rica e interesante cena donde el invitado principal era el mismísimo Javier Millán.

 

El siguiente evento que le dio un giro radical a la percepción de nuestra aventura, fue conocer a Juan Manuel Nieto, quien estaba promoviendo un viaje similar, casi en la misma fecha al que nos habíamos ya inscrito, pero con un valor agregado: un interés subrayado en lo humano. Vi su audiovisual y descubrí de inmediato un mundo amplísimo, así que hice un llamado a la sensibilidad de Lico para que consideráramos cambiar de grupo. No fue fácil, pero tampoco imposible. Era verdad que la organización contratada nos garantizaba una logística impecable. En la nueva alternativa, que nos proponía además el aspecto vivencial de la cultura del Nepal, no teníamos referencias del nivel técnico. Habría que aceptar el riesgo. Algunos argumentos sobre mi inquietud paralela al aspecto deportivo de la montaña y la consideración de otros factores circunstanciales, permitieron el cambio. Este nuevo rumbo me dio una visión muy clara de qué era lo que íbamos a hacer, cuáles eran los retos a enfrentar, lo que disfrutaríamos. Esto atrajo la atención de Lander Rodriguez, que había estado entrenando en con nosotros y que finalmente se involucró hasta el cuello, no sin un par de elementos no tan circunstanciales, que platicaré en otro momento para la diversión de todos y para que conste en los Anales de la Historia de Amigos y de Familia. Esta nueva visión también permitió a Elia considerar la posibilidad de ir. En una palabra se cayó el telón del mito. Me di cuenta que el Himalaya está al alcance de muchos y que habíamos escogido acertadamente el objetivo, el grupo y que este primer viaje nos permitiría dimensionar qué son los Himalayas, para después poder hacer futuros planteamientos.

 

Ahora con la experiencia vivida y adquirida les diré que, irremediablemente hay que volver  

 

 

Ama Dablam desde el Imja Tse

Ama Dablam desde el Imja Tse

 

 

 


Presentación

Noviembre 14, 2008

Luis Pérez Flores

Luís Pérez Flores

les ateliers…


 

Son espacios para argonautas, poetas, sirenas, goliardos, danzantes, endriagos, trovadores y aficionados a las artes, especialmente a la música y todas aquellas actividades que contribuyan de cualquier manera a mejorar nuestra calidad de vida.


 

Un grupo de artistas y de personas relacionadas con el arte, muy particularmente con la música, hemos encontrado que en la experiencia artística existe una alternativa eficaz por medio de la cual se puede recuperar parte del humanismo que hemos perdido y que ha deteriorado la calidad de nuestra vida.


La interacción cultural internacional tiene nuevo retos. Han quedado lejos los proyectos de integración propuestos durante los siglos XIX y XX. Ahora inmersos en este tiempo de cambios acelerados pareciera que la velocidad de los mismos no permite la generación de un pensamiento acorde con cada nueva situación.


 

La globalización, con la dominación de lo económico sobre las otras dimensiones de la vida social, en lugar de abrir un espacio de diálogo y cooperación entre las distintas culturas, países y regiones, amenaza con convertirse en un monólogo con una visión e imposición unilateral. Por ello, la necesidad de reconocer nuestras características culturales, la posibilidad de poner en la mesa a la consideración de la inteligencia y la sensibilidad lo propio y lo ajeno en un diálogo respetuoso y constructivo.


Estamos frente a un desafío esencial: la transformación de la conciencia como resultado de una vivencia profunda del arte.


 

Cada vez más se fortalece el concepto de espacio cultural común, como un lugar de prácticas diversas, de valores construidos históricamente y de desarrollo de diversas identidades. Es desde esta perspectiva que se trascienden las concepciones de la cultura ahistórica que fomentaron visiones cerradas durante muchos siglos. Es el tiempo de búsqueda de nuevas maneras de comprender el fenómeno social que es la cultura, es decir, comprender lo que somos, lo que es el hombre, entender que es una fuerza de transformación que puede dirigirse a enriquecedores objetivos.


 

Esta por demás decir que esta tarea no está exenta de conflictos, asimetrías y problemas acumulados… Este es nuestro reto.


 

Conscientes de que no se trata de una tarea individual, daremos pasos en la construcción colectiva de nuevos sentidos y nuevas síntesis con una serie de encuentros en los que podremos poner sobre la mesa y a la consideración del dialogo, nuestras propuestas culturales para que faciliten el crecimiento y la expresión a todas las identidades que buscan un lugar en el mundo.


 

El arte no conoce fronteras. Cuando en una atmósfera intensamente artística se realizan encuentros, conciertos, exposiciones, conferencias y talleres sobre diversos aspectos de la actividad humana, se genera una vivencia única entre los participantes -cualquiera que sea su campo de actividad cotidiana-, la de ser un miembro de la humanidad, capaz de crear y de crecer individualmente a través del arte. Los invitamos entonces, con este espíritu humanista a compartir sus inquietudes e ideas.


 

¡Bienvenidos!